Reúne sitio electrónico frases memorables de Claudine Colette

(Semblanza)

México, 2 Ago. (Notimex).- Polémica fue la obra que desarrolló Claudine Colette, quien murió el 3 de agosto de 1954, luego de marcar una moda en la literatura francesa, que la sobredimensionó con los relatos banales de su adolescencia.

Hoy, su legado ha pasado a formar parte de la nueva era, como lo muestra el sitio "quedadicho.com", en el que se citan algunas frases célebres de la autora de la saga de novelas de "Claudine" o de la también famosa obra "Gigi", cuya adaptación en teatro ha sido multimontada.

"Los viajes sólo son necesarios para las imaginaciones menguadas", es una de esas frases que recuerda haber oído en su infancia; mientras que ya en su plenitud como mujer llegó a decir que "una mujer disfruta con la certeza de acariciar un cuerpo cuyos secretos conoce y cuyas preferencias son sugeridas por el suyo propio".

El referido sitio también señala a Colette como autora del siguiente recuerdo: "Cuando era pequeña me decían: ´El trabajo lleva en sí mismo su recompensa´. Y yo esperaba, tras el esfuerzo, una recompensa misteriosa, abrumadora, una especie de gracia. Todavía la espero".

Nacida en Saint-Sauveur Puisaye, Francia, el 28 de enero de 1873, Sidonie Gabrielle Claudine Colette se consagró como una de las literatas más importantes del siglo XX, por explorar en profundidad el mundo de las sensaciones y de las relaciones humanas, especialmente físicas.

Desde muy joven mostró sus dotes para la escritura, situación de la que se aprovechó su primer marido, Henry Gauthier-Villars, más conocido como "Willy", quien firmó sus libros como si éstos fueran de su autoría, tal es el caso de "Claudine en la escuela" (1900), situación que acabó valiéndole el divorcio, en 1906.

Posterior a este volumen salieron a la luz "Claudine en París", (1901), "Claudine en su casa" (1902) y "Claudine desaparece" (1903), compendios que significaron el inicio de una carrera literaria en ascenso, que despuntó con "Diálogos de animales" (1904).

Luego de la separación de Henry Gauthier-Villars, la vida de Colette rayó en los excesos, donde el escándalo fue la constante en su vida. Durante ese periodo también se dedicó al teatro en producciones del music-hall.

Su vida desenfrenada no fue obstáculo para que de nuevo contrajera matrimonio, ahora con Henry de Jouvenel, en 1912. Su producción literaria continúo y para 1913 apareció "El obstáculo", otra de sus obras que ayudaron a incrementar su valía como escritora.

Conocedora de los géneros periodísticos y literarios, gran parte de su vida redactó artículos y crónicas periodísticas.

De su estilo, para varios que han estudiado su persona, se dice que plasmó numerosas veces su vida, haciendo de su escritura una autobiografía, sobre todo de la serie "Claudine", considerada lectura apta para jovencitas; aunque haya quien la concibe como un catálogo plagado de perversiones.

Tal fue la exaltación de ese personaje, que se convirtió en una marca que causó euforia desmedida en todo el mundo, al grado de trascender en la forma física de "Claudine". Las mujeres comenzaron a copiar el estilo de la protagonista de esta saga literaria, la popularidad de Colette, derivó en verdadera fama.

Con esos ingredientes en su vida, su producción literaria incrementó con títulos como "El retiro sentimental" (1907), "Los zarcillos de la viña" (1908), "La ingenua libertina" (1909) y "La vagabunda" (1911).

El éxito fue el común denominador en ese periodo, ya que en 1945 publicó "Gigi", novela en la que el personaje central se revela contra la educación tradicional y conservadora que recibió de sus antecesoras, demostrando una postura rebelde en donde todo lo prohibido es parte de su desarrollo.

En este tenor, escribió otras obras importantes, entre las que destacan "El trigo verde" (1923), "Chéri" (1920), "Duo" (1934), por citar algunas.

Entre sus libros de remembranzas están "Mis aprendizajes" (1936), "La estrella de la tarde" (1946) y "El farol azul" (1949).

Su atrevimiento para escribir en diversas de sus obras el tema de la sexualidad, además de sus forma y estilo, fue elogiado por su círculo amistoso integrado por Marcel Proust, Marcel Schowb y Jean Cocteau.

Considerada una literata de la "Belle Époque", sus virtudes y escándalos fueron parte integral de su desarrollo como escritora, que retomó temas controversiales y experiencias para plasmarlos en sus libros.

Claudine Colette falleció el 3 de agosto de 1954, en París, luego de vivir varios años con un fuerte padecimiento artrítico. Por su valía como literata, mereció funerales nacionales.

NTX/HCM/MCV/RML

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