Cristina destaca "simbolismo impresionante" de envio arge

Venecia, 29 de mayo (Télam, enviada especial).- La presidenta Cristina Fernández de Kirchner destacó hoy "el simbolismo impresionante" de la muestra performática "Eva-Argentina. Una metáfora contemporánea" con que la rosarina Nicola Costantino inauguró el paso del arte nacional por la Bienal de Venecia, por primera vez, con pabellón propio en su 55ta. edición.

"Me gustaría mucho ver el corsé, esa metáfora sobre la muerte, el dolor y la pasión de Eva tan lograda, una de las cosas que más me impresionó de la plástica que armaste", dijo Fernández de Kirchner en videoconferencia desde Argentina dirigiéndose a Costantino.

La Jefa de Estado se refirió "al corsé mítico que se decía que Eva llevaba para acompañar a Perón erguida el 4 de junio de 1952, 22 días antes de morir, pesaba 37 kilos y no podía sostenerse; esa obra es de un simbolismo y una metáfora impresionante", destacó.

La obra de Costantino, representada por "Eva la fuerza" es la tercera parada de su instalación performática en los arsenales venecianos, donde un vestido máquina golpea contra paredes de vidrio.

"La Eva artista, la capitana, la del teatro Colón, la Eva que somos todas la mujeres, hay muchas -dijo Cristina-, porque las que parimos y damos vida no podemos ser una sola, tenemos que ser muchas".

"Es un honor enorme ser la primera artista que puede mostrar en este espacio que ahora tenemos en la escena internacional", dijo la autora del envío argentino, todavía parada detrás de la cinta celeste y blanca que tras la videoconferencia desanudaría junto al vicepresidente Amado Boudou, marcando la inauguración formal, en lo que a arte se refiere, del comodato que hasta 2033 llevará al país a la ciudad de los canales.

Junto a Costantino se encontraban el presidente de la Bienal de Venecia, Paolo Baratta; y el reconocido artista Julio Le Parc, de visita por el encuentro artístico que en 1966 le valió el Gran Premio de Pintura; además del canciller Héctor Timerman; la embajadora de Asuntos Culturales, Magdalena Faillace; y el embajador argentino en Italia, Torcuato Di Tella.

A un lado y encabezados por el curador del envío argentino, el rosarino Fernando Farina, se encontraban entre otros artistas Marta Minujín, Daniel Santoro, Magdalena Jitrik, Mario Pérez y Matías Duville.

"Se trata de "una obra muy importante", consideró Cristina, en tanto señaló que "el nombre que se había pensado originalmente era `Rapsodia inconclusa` y luego nos pareció que (sería) Eva-argentina. Una metáfora contemporánea`, una obra de una expresividad tal que será un verdadero éxito en la muestra, porque Eva es universal".

"Una vez que termine la exposición en Venecia tenemos que traérsela a los argentinos y, según creo, será en el Museo del Bicentenario", adelantó la Presidenta antes de despedirse.

Hacia el final de la presentación, entusiasmada, pidió a trabajadores y representantes del arte nacional que, "entre todos, imaginen una bienal argentina, cómo y dónde la harían".

"Me parece que tenemos que ir por un poquito más, que juntos creadores, editorialistas, creativos ejecutivos; los hombres que invierten en esto, puedan imaginar un bienal argentina que, por favor, sea federal", concluyó.

Por su parte Boudou destacó "el gran esfuerzo realizado por el gobierno argentino para poner al arte y la cultura argentinos en una visibilidad de máximo nivel internacional", en tanto Timerman subrayó "el avance en la intención de mostrar la cultura nacional al mundo".

Costantino le explicó a la Jefa de Estado que "la muestra comenzó hace dos años sin imaginar que llegaría acá, la idea fue presentar a Eva desde un punto de vista diferente, fuera de lo dogmático".

Horas antes, durante un paseo previo con Timerman y Boudou, el curador Farina habló de que "la rapsodia tiene que ver con escapar de las representaciones clásicas, esquemáticas o estereotipadas".

"Como todos, Eva fue más que una persona y sintió muy presente esa multiplicidad", explicó frente a la proyección `loopeada` que la muestran en su casa, en un mismo escenario con el traje sastre de trabajadora o frente la angustia de la enfermedad.

"La Rapsodia es la traslación de lo musical a lo artístico en cuatro movimientos", cuatro espacios desde la plástica: el de la proyección inicial; el que recrea su cuarto vistiéndose de Dior, de reina; el de la frustración ante la posibilidad de la muerte, con el vestido de hierro pegando contra paredes de vidrio; y el de las lágrimas de hielo, que se ocupa del sentimiento de un pueblo que la lloró 14 días bajo la lluvia.

Todas estas escenas, seis caras de Eva, están musicalizadas con un destacado trabajo donde "los sonidos son siempre acciones sin voz", para conservar el clima "fantasmagórico" que atraviesa toda la muestra.

La Evita enferma, por ejemplo, "tiene siempre el sonido de su pueblo en su cabeza", remarcó, y eso es lo que escucha el visitante al acercarse a esa representación del ícono peronista desde un lenguaje contemporáneo.

Costantino explicó a dos atentos Timerman y Boudou que su trabajo fue "un planteo como mujer, fuera de lo partidario y, si bien hay tecnología aquí, hay mucho trabajo humano".

De hecho, mientras recorren la muestra, una de las ayudantes de la artista, se dedica a acomodar lágrimas de hielo -hechas con moldes de silicona- sobre una mesa que parece de quirófano, y vaciando la bacha plástica donde se escurre el agua.

"Lo que recibimos de Eva es lo significativo, no importa si es cierto o falso, ése es el vestido que yo le hubiese cosido si me lo hubiera pedido", dice frente a la máquina que avanza en línea recta, imparable, hasta que los muros lo frenan y cambia la dirección. "Eso mismo es su energía, su fuerza, lo que quedó flotando en el aire". (Télam).-

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29/05/2013 17:42

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